jueves, 10 de agosto de 2017

EL FENÓMENO ENRIQUE IGLESIAS QUE NO LO TIENE NI OBAMA Por Gianfranco Fuscaldo Albino


Su voz está más ecualizada que una película de La Guerra de las Galaxias. Pero Enrique Iglesias al salir a la escena musical tenía todo, todo para ganar, y así lo hizo.

Su fórmula funcionó. El ser hijo del cantante Julio Iglesias no fue para él un estorbo, al contrario fue una cualidad que lo catapultó a la fama. Su belleza fue otro gran importante ingrediente, pero de ahí, todo dependió de él. 

Fue así, que Enrique Iglesias Preysler salió al mercado musical en el año 1993 al firmar un contrato con la entonces disquera Fonovisa, propiedad de Televisa. Y entró con tubo a la internacionalización por la única puerta que le daría a Latinoamérica y a Estados Unidos juntos; México.

El único camino, entonces posible por recorrer, era Raúl Velasco, Siempre en Domingo, Televisa y México. En ese orden.

Fey, Riky Martín y Enrique Iglesias fueron de los últimos lanzamientos del todopoderoso Velasco.

La gente que manejaba al hijo de Julio Iglesias hizo de todo para posicionar al cantante de “Experiencia Religiosa”:

Unos cuantos programas de variedades, revistas, temas para las telenovelas, presentaciones de conciertos, eventos para las radiodifusoras y, poco a poco, se fue metiendo al mercado de la Unión Americana.

Dejo las baladas y su imagen de “niño fresa romántico” para darle paso al Pop-Dance en inglés con su tema I like it. Su dueto con Pitbull le resultó, porque solo así llegó al puesto número uno de billboard, algo que él solo jamás hubiera podido hacer. Fue en el año 2010 cuando Enrique Iglesias alcanzó la cúspide del éxito y de ahí ya no habría retorno.

Acusado varias veces de “no cantar”, Iglesias no tiene la gran voz pero sí un gran físico, una masculinidad muy peculiar, un  lunar que no habíamos visto más que a Alberto Vázquez y una voz un poco aguarrienta que Ana Gabriel y Chabela Vargas también le ha gustado a un público poco exigente.

Enrique Iglesias Preysler tiene todo en la vida; cuerpo, cara, dinero, éxito, una novia bonita, viajes y un largo etcétera que ya quisiera Obama. 

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